Manuscrito V

Deyavú

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La primera vez que me mires,
será el invierno.
Yo correré entre las dunas
mirando al cielo.
El mar de arena
rodeará mis pensamientos,
y tus ojos de luna
me inundarán de secretos.
Te percibo...
Tu párvulo cuerpo
es un océano insondable.
Yo exhalaré sueños
a la atmósfera del espacio
para descifrar tus destellos.

Una voz me dice que no tema,
que al fin encuentro tu rastro,
como en cada vida
desde siglos lejanos:
«Hoy siempre es el principio
de horizontes extraños,
pero lee las señales
en la luz de los astros.
Cuídala y pervive,
ve siguiendo sus pasos
hasta el bosque silente,
hasta el Monte Sagrado.
El tiempo llegará,
y será el verano...».


Homo Vagans