Manuscrito V

Inefable

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¿Qué es lo inefable?
Se puede definir como lo que no se puede definir.
Se puede expresar como lo que no se puede expresar
enteramente en palabras...
Solo se contempla
y, a cada nueva mirada,
una nueva percepción,
una rotación infinita,
caleidoscópica...
Solo el corazón lo siente
y lo grita en un suspiro
solitario,
silencioso,
al Éter
sin esperanza de ser descifrado.

Y todo aquello
se queda sin explicación,
sin punto de referencia para decir:
«Esto o aquello es inefable».
¡Imposible contenerlo!
¡Imposible materializarlo en un objeto concreto!
¡Imposible no idealizarlo!
Podría intentar:
Una mirada que contiene al universo...
Una sonrisa que hace eclosionar las flores en pleno invierno...
Un suave aroma que reverbera en mil visiones oníricas...
Una voz en la que me reconozco
como un eco del espíritu...
Una mente insondable que pone a prueba
mi noción del infinito...

Y así la lista seguiría,
pero sin completar jamás
el concepto de lo inefable.
Y entonces, ¿cómo lo diré?
En una sola palabra,
en lo más pequeño,
encerrado en un microcosmos
tan críptico y misterioso...

Porque sé que es inefable
cuando la razón falla;
inefable,
cuando todo colapsa
ante un conjunto de inefabilidades;
inefable,
cuando advertí que allí estuvo todo el tiempo
frente a mis ojos,
cuando en un recuerdo me vi a mí mismo
recordando el futuro
a partir de esa reflectante presencia
en la que me absorté
y tarde descubrí...

Es tan simple:
Inefable eres Tú.


Homo Vagans